A veces todo lo que necesitas es un pequeño descanso. De todo, de verdad. El trabajo que te pesa, la escuela que te quema las pilas sociales y los padres cuyas expectativas se sienten como una chaqueta de contención.
Todo lo que necesitas es sentarte, girar tu disco favorito y tomar la bebida que más te guste. No pienses en nada, no hagas nada, sólo sumergirte en pequeños placeres. La vida y sus problemas no irán a ninguna parte, pero de vez en cuando, te mereces una pequeña y pequeña indulgencia.
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