Una caminata matinal a través del cementerio East Lawn de Ithaca, Nueva York, descubrió una inmensa colonia de unos 5,5 millones de abejas subterráneas. El descubrimiento, que un equipo de investigación de la Universidad de Cornell publicó en abril en la revista Apidologíadocumenta una de las mayores agregaciones de estos insectos nunca registradas en el mundo. La población, perteneciente a la especie Adrenalina regularocupa una superficie de unas 1,25 hectáreas y es crucial para la polinización de los huertos de la región, demostrando que los cementerios históricos pueden ser refugios insospechados para la biodiversidad urbana.
La Génesis del Descubrimiento
Todo empezó en la primavera del 2022, cuando Rachel Fordyce, entonces técnica de laboratorio del departamento de entomología de la Universidad de Cornell, notó una anómala presencia de insectos durante su caminata habitual hacia el trabajo. Tras recoger algunos ejemplares, se los mostró a Bryan Danforth, un entomólogo de la misma universidad. El análisis reveló que lo eran Adrenalina regularllamada comúnmente la abeja minera o minera. A diferencia de las abejas melíferas, esta especie salvaje tiene un estilo de vida solitario y nidifica excavando túneles en el suelo. Los registros históricos indican que el insecto está presente en el cementerio, establecido en 1878, al menos desde principios de 1900.
El Censo
Para calcular el tamaño de la colonia, los científicos colocaron 10 trampas colocadas en el cementerio entre finales de marzo y mediados de mayo de 2023. Estas pequeñas cortinas de red cubren menos de un metro cuadrado de tierra y canalizan los insectos que salen del suelo a un recipiente de vidrio. En total, se muestrearon más de 3.000 insectos pertenecientes a 16 especies diferentes, entre abejas, escarabajos y moscas, con una prevalencia abrumadora de Adrenalina regular. Extrapolando a partir de la densidad media hallada en las trampas, los investigadores estimaron una población total de entre 3 y 8 millones, con un valor medio de 5,5 millones, el equivalente a más de 200 colmenas de abejas domésticas.
La investigación obtuvo datos inéditos sobre la biología de este insecto poco estudiado. Las trampas revelaron que los machos salen del suelo unos días antes que las hembras en los primeros días cálidos de abril, una estrategia que maximiza las oportunidades de apareamiento. Posteriormente, las hembras cavan nidos y ponen huevos en células llenas de polen y néctar. La especie tiene la distinción de invernar en la etapa adulta bajo tierra, lo que le permite activarse muy pronto en primavera, en perfecta sincronía con la floración de los manzanos en los huertos cercanos de la Universidad de Cornell. El seguimiento también reveló la presencia de dinámicas ecológicas complejas, tales como el parasitismo por las abejas de la Nómada imbricado especias, que ponen los huevos en los nidos de la especie huésped a expensas de las larvas originales.
Un patrimonio a conservar
El descubrimiento pone de manifiesto la necesidad de proteger los lugares de nidificación de las abejas salvajes, de las que el 75 por ciento son especies solitarias que viven bajo tierra. Lugares como los antiguos cementerios de la ciudad ofrecen condiciones ideales: suelos arenosos fáciles de excavar, sin pesticidas y un entorno no sujeto a las profundas alteraciones propias de la agricultura intensiva o la urbanización. Para evitar que poblaciones de esta magnitud sean destruidas accidentalmente por vertidos de hormigón o trabajos en carreteras, los autores del estudio han lanzado una iniciativa de ciencia ciudadana global. El proyecto invita a los ciudadanos a informar de la presencia de agregaciones de abejas subterráneas para estudiar y proteger a estos polinizadores vitales antes de que la fragmentación del hábitat comprometa su supervivencia.
Esta historia apareció originalmente en WIRED Italia y se ha traducido del italiano.

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